lunes, 19 de septiembre de 2011

NUESTRO MAYOR TEMOR


NUESTRO MAYOR TEMOR NO ES QUE SEAMOS INADECUADOS
NUESTRO MAYOR TEMOR ES ACEPTAR QUE TENEMOS UN PODER ILIMITADO.
ES NUESTRA LUZ Y NO NUESTRA OSCURIDAD LO QUE MÁS NOS ASUSTA.
NOS PREGUNTAMOS A NOSOTROS MISMOS ¿QUIÉN SOY PARA SER BRILLANTE, MAGNÍFICO, TALENTOSO, FABULOSO?
CUANDO EN REALIDAD LA PREGUNTA DEBIERA SER ¿QUIÉN SOY PARA NO SERLO?...
(Marianne Williamson. Fragmento extraído de la película Akeelah y las palabras)

Akeelah es una niña afroamericana. Se siente sola, incomprendida; fuera de lugar en el mundo... hasta que cree encontrar un motivo para luchar, crecer; vivir. Pero Akeelah tiene miedo, el miedo la detiene, le hace dudar; la paraliza. ¿Qué hacer? ¿Adónde ir? ¿Qué decir? ... De pronto, la respuesta llega, sin aspavientos, sin sobresaltos, sino serena y tranquila: AKEELAH, TÚ ERES UNA CREACIÓN MARAVILLOSA.

Y tú ¿a qué le temes?, ¿qué harás al respecto?

martes, 13 de septiembre de 2011

Inteligencia Emocional para la vida


¿En qué esferas de mi vida es aplicable la IE?

La Inteligencia Emocional tiene cinco habilidades prácticas. Estas cinco habilidades prácticas son útiles para cuatro áreas fundamentales de nuestra vida:
1) Propenden a nuestro bienestar psicológico, base para el desarrollo armónico y equilibrado de nuestra personalidad.
2) Contribuyen a nuestra buena salud física, moderando o eliminando patrones y/o hábitos psicosomáticos dañinos o destructivos, y previniendo enfermedades producidas por desequilibrios emocionales permanentes (angustia, miedo, ansiedad, ira, irritabilidad, etc.).
3) Favorecen nuestro entusiasmo y motivación. Motivación y emoción tienen la misma raíz latina (motere), que significa moverse (acercarse hacia lo agradable o alejarse de lo desagradable). Gran parte de nuestra motivación en distintas áreas de la vida está basada en estímulos emocionales.
4) Permiten un mejor desarrollo de nuestras relaciones con las personas, en el área familiar-afectiva, social y laboral-profesional. En este último plano, la Inteligencia Emocional significa llevar a un nivel óptimo la relación entre las personas: determina qué tipo de relación mantendremos con nuestros subordinados (liderazgo), con nuestros superiores (adaptabilidad) o con nuestros pares (trabajo en equipo). Las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos en el trabajo y/o la empresa.

¿Cómo usar la IE para lograr equilibrio en mi vida?

El célebre filósofo Bertrand Russell escribió: “Vivir como uno desee: sólo eso merece llamarse éxito”.
La inmensa mayoría de las personas concebimos el éxito como un equilibrio, en nuestra realización personal, respecto a las distintas áreas de la vida: la de la salud, la profesional, la afectiva, la familiar y la social.
Sin embargo, hace unos años, se impuso cierto culto al éxito que no medía los costos, irónicamente, en términos del valor más importante: nuestra propia vida.
Pero, ¿es este tipo de éxito - que daña la salud, las relaciones y la paz de la mente - el que vale la pena lograr? ¿Puede alguien que termina sufriendo de úlcera o del corazón, o que se haya divorciado por culpa de las presiones laborales, o que no tenga compañeros que se hayan convertido en amigos porque sólo se persiguió las mejores notas, considerarse plenamente exitoso?
Hoy existe una creciente tendencia a definir el éxito en términos de una vida balanceada, en la cual los objetivos materiales comparten espacio con los ‘valores intangibles’: relaciones y roles familiares enriquecedores y de apoyo mutuo, un cuerpo saludable que pueda controlar el stress, gran participación en la vida comunitaria, y oportunidades para satisfacer deseos altruistas y creativos. Una vida balanceada no puede alcanzarse sin Inteligencia Emocional, un componente que nos permite poner en marcha y sostener lo que se ha dado en llamar ‘el sistema del éxito total’.

Y tú ¿cómo aplicarías la IE en tu vida diaria? Comenta.

martes, 6 de septiembre de 2011

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL



¿Inteligencia emocional?

La expresión " Inteligencia Emocional " fue acuñada en 1990 por el psicólogo Peter Salovey, de Yale, y por John Mayer, de la Universidad de Yale de New Hampshire, para describir cualidades como: La comprensión de los propios sentimientos, la comprensión de los sentimientos de otras personas y "el control de la emoción de forma que intensifique la vida".
En la década del 80 (denominada la década del cerebro) se intensificaron los estudios dirigidos a investigar más profundamente el órgano que tan poco utilizamos con relación a su enorme potencial. Estas investigaciones llegaron ¡por fin! a determinar que las emociones juegan un rol muy importante y definitorio en la capacidad del ser humano para vivir mejor. La trascendente conclusión determinó que ya no nos ajustaremos sólo a un coeficiente de inteligencia basado en informaciones intelectuales, sino también y en gran medida a un coeficiente emocional.
Un coeficiente emocional óptimo es alcanzado por aquella persona que conoce sus emociones negativas y, lo que es más importante, puede resolverlas. La persona que no conoce sus propias emociones negativas, o que conociéndolas es incapaz de manejarlas, está afectando en distintas medidas su vida de trabajo, su vida de pareja, su vida de familia y su particular visión del mundo.

¿IQ contra IE o con IE?

Todos estamos acostumbrados con la medición de la inteligencia que se basa en el coeficiente intelectual (IQ): Raciocinio lógico, habilidades matemáticas, habilidades especiales, capacidad analítica, etc. pero actualmente se ha descubierto que el éxito depende también en gran medida de otro tipo de inteligencia: La emocional.
El coeficiente intelectual (IQ) y la inteligencia emocional (IE) son habilidades distintas, sin embargo, no son opuestas sino más bien complementarias. La persona con un alto IQ es más analítica y lógica, acumula datos, requiere de tiempo y calma para tomar decisiones, sopesa la información, examina, es numérica, tiende a ser frío en sus apreciaciones y utiliza mucho más el hemisferio izquierdo del cerebro. En cambio la persona con una alta IE se relaciona con facilidad, gusta de ideas nuevas, decide a partir de intentos y errores, es rápida, espontánea, tiende a ser impaciente e imprecisa, cree en sus sensaciones, es cálida y gregaria y utiliza más el hemisferio derecho del cerebro.