jueves, 13 de octubre de 2011

PRIMERO ES LO PRIMERO


Un asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso dar una lección a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:
- ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco.
Luego preguntó:
- ¿Está lleno?
Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió:
- ¿Está lleno?
Esta vez los oyentes dudaron:
- Tal vez no.
- ¡Bien!
Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.
- ¿Está bien lleno? preguntó de nuevo.
- ¡No!, exclamaron los asistentes.
Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba. - Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó.
Un alumno respondió:
- Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.
- ¡No!, concluyó el experto: lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después. ¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?. ¿Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada? ¿o son tu trabajo, tus reuniones, tus viajes de negocio, el poder o el dinero? La elección es tuya. Una vez te hayas decidido..., pon esas piedras primero. El resto encontrará su lugar.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?

martes, 4 de octubre de 2011

PROACTIVIDAD: LIBRES PARA ELEGIR

Victor Frankl, psiquiatra judío que sobrevivió al nazismo fue quien acuño el término proactividad

En el libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey, el autor nos muestra un camino rápido y fácil para alcanzar el éxito mejorando nuestros hábitos cotidianos. Estos hábitos los divide en hábitos que generan nuestra victoria personal, y otros que generan nuestra victoria en grupo.
El primer hábito que menciona el autor que mejora nuestra victoria personal es el hábito de la proactividad.
Nosotros somos de una manera o tenemos una personalidad determinada por varias razones:
La primera es la genética, así como heredamos el color de ojos de nuestro padre y la forma de cara de nuestra madre, también hay ciertos rasgos en nuestra personalidad que heredamos de alguno de ellos. Lo tímido, lo enojón, lo desconfiado, etc.
Por otro lado, nuestro entorno también influye profundamente en nuestra personalidad y en nuestros hábitos, este entorno empieza desde que somos pequeños y las etiquetas que se nos ponen tanto como nuestros padres, como nuestros maestros o como cualquier persona que tenga autoridad para nosotros. Estas etiquetas muchas veces, y al ser repetidas con frecuencia consiguen desde mermarnos nuestra seguridad hasta impulsarnos al éxito rotundo.
Muchas veces estas opiniones no tienen mucho que ver con la realidad, sino con la opinión de quién las emite. Sin embargo, muchas de estas opiniones, por subjetivas que estas sean logran condicionar nuestras vidas de una manera u otra.
Otras situaciones que nos afectan en nuestro carácter son el entorno en el que hayamos vivido de pequeños, por ejemplo, una vida llena de castigos, una vida llena de miedo, vivir con padres que peleaban todo el tiempo y humillaban a sus hijos, o lo contrario, padres que motivaban a sus hijos con amor, un ambiente familiar armonioso. La escuela también influye mucho en nuestra personalidad, ya fuera una educación muy rígida e inflexible o flexible y condescendiente, incluso la personalidad de nuestros amigos o la forma en que nos trataban nuestros maestros.
Independientemente de lo que pasó en el pasado, en nuestra vida cotidiana hay también situaciones que afectan nuestra forma de ser, por ejemplo, un despido laboral, un accidente, una crisis nacional, un premio de la lotería.
En resumen aquí lo que vemos como dice el autor es que nos condicionamos a responder de un modo determinado ante un estímulo determinado, eso significa que algo de nuestro entorno es responsable de nuestra situación, personalidad, carácter o humor del momento.
Ahora, lo que nos vuelve proactivos es lo que Víctor Frankl llama “la última de las libertades humanas” ¿ A qué se refiere esto ? Al descubrimiento de que otros pueden controlar totalmente nuestro entorno, ya sean personas o situaciones, a que podemos estar llenos de problemas, a que podemos estar sin trabajo, a que podemos estar pasando una crisis económica muy fuerte, a que podemos estar muy delicados de salud.
Pueden pasar muchas cosas en nuestro entorno, pero nosotros somos totales y absolutos dueños de cómo queremos sentirnos o reaccionar ante esos estímulos. Esto es, entre el estímulo y la respuesta, cada uno de nosotros tiene la libertad de decidir cómo queremos reaccionar.
La palabra proactividad nos vuelve responsables de nuestras propias vidas y de nuestra actitud ante ésta. Aquí ya no se trata de culpar a nada ni a nadie de nuestra felicidad o conducta, depende de nuestra decisión para serlo y quitarle el poder a todo lo demás de nuestra actitud ante la vida. (Gestiopolis)